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Hoy es un día especial. Cargado de gran poder simbólico. Y por eso, quiero compartir mi emoción contigo. Ponte cómoda, que el correo es largo… ¡tengo mucho que contarte! Y es importante que lo leas hoy.

Puede que para ti el 11/11 no tenga ningún significado… pero quiero invitarte a participar de un ritual que te ayude a conectar con la fuente de abundancia que ya eres.

Y esto no va solo de abundancia material, esa es simplemente tangible… va mucho más allá.

Yo de pequeña era abundante y no lo sabía. 

Tenía una familia que velaba por mi bienestar, siempre tenía una cama dónde dormir, agua caliente, un plato de comida, calor en invierno, cuentos antes de ir a la cama y todo lo necesario para crecer

Tenía una familia que velaba por mi bienestar, siempre tenía una cama dónde dormir, agua caliente, un plato de comida, calor en invierno, cuentos antes de ir a la cama y todo lo necesario para crecer de forma saludable.

Pero de eso no te das cuenta hasta que cambias el rol de hija a madre ¿verdad?

Y recuerdas con melancolía y nostalgia aquellas comidas familiares y esas tardes asando castañas en la chimenea de los abuelos. Vivíamos en plenitud y abundancia y no lo sabíamos.

 Mi reconexión con esa parte intangible y energética de la vida sucedió cuándo perdí a mi abuela materna. Fue un acontecimiento que me cambió la vida por completo. Y es que mi conexión con mi abuela era brutal.

Pasaba las tardes y fines de semana con ellos cuándo mis padres trabajaban y aún ahora, si cierro los ojos y pienso en una infancia feliz, es su sonrisa y el calor de sus abrazos lo que recuerdo.

Perderla a ella y un año después a mi abuelo materno me hizo volver a conectar conmigo. Sucedieron cosas que no sabría como explicar, mensajes en forma de libélulas, plumas, “casualidades”… y así nació Mujer en Equilibrio.

Me formé en Reiki, Meditación y Mindfulness. Una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida para calmar mi mente y ser capaz de discernir cuál era mi misión de vida.

Si descubres en ti dones y talentos que pueden ser de utilidad para otras personas ¿por qué no compartirlos? Es egoísta no hacerlo. Si a ti te aporta calma y bienestar ¿por qué mantenerlo en secreto?

Mi negocio dio un giro radical. La mentalidad empezó a cobrar gran importancia. Y los ritmos cambiaron. Cambié por completo mi forma de hacer las cosas y conecté con ese fluir interno que todas tenemos y nos indica el mejor camino para cada una de nosotras si aprendemos a escucharnos.

Pero, para ello, hay que apagar el ruido ¿verdad?

Y eso te propongo hoy. Apagar el ruido para escuchar esos mensajes de las altas esferas que llegan a nosotras un día como hoy. El 11:11 nos invita a escucharnos para saber en qué centrar la atención. Su magia y energía nos aporta el foco y claridad que necesitamos para continuar con la tarea que hemos venido a realizar.

Porque solo si estás alineada con lo que has venido a hacer, obtendrás los resultados que deseas. Así que hoy, dedícate tiempo.

¿Qué necesitas?

  • Una vela blanca
  • Una hoja de papel
  • Un rotulador rojo

Crea un espacio tranquilo dónde puedas escuchar solo el sonido de tu respiración. Prende la vela (si puede ser con una cerilla, mucho mejor) y concéntrate en su llama.

Respira profundo 3 veces, sintiendo como el aire penetra en tus pulmones y te lleva de vida. Al expulsarlo, siente como el estrés del día sale de tu cuerpo y te libera de toda la carga y tensión acumulada.

Mantén centrada tu atención en la llama. Si surgen pensamientos, no trates de callarlos. Todo lo contrario, obsérvalos atentamente. Trata de discernir qué tratan de decirte y desde dónde vienen.

Puedes preguntarles ¿qué mensaje tienes para mí? Algunos se quedarán y podrás desarrollar una conversación con ellos. Otros se irán apagando… estos son pensamientos automáticos que solo llenan tu mente de basura que no sirve para nada.

Quédate con esos pensamientos que te conecten con tus deseos inconscientes y que aporten algún aprendizaje a tu vida. Escúchate. Compréndete. No te juzgues.

Después de unos minutos de autoindagación, toma el rotulador rojo y escribe una carta a la fuente de esos pensamientos. Cuéntale cuáles son tus deseos para este próximo mes. Sin limitaciones, piensa y desea en grande

Escribe todo lo que venga a tu mente, aunque ahora te parezca absurdo. Exprésate sin revisar que estás escribiendo. Y deja que tu mano fluya conectada a tu mente.

Cuándo hayas terminado, escribe GRACIAS tres veces y firma tu carta al Universo. Añade la fecha de hoy y dobla la carta 3 veces. Escribe 11/11 en una de las caras de la carta y consérvala cerca del lugar dónde duermes durante los próximos 21 días.

No vuelvas a leerla hasta que haya pasado ese tiempo. Pasados los 21 días, quema la carta y entiérrala. Permite que de esas cenizas crezcan las resultados que deseas. Imagina que la tierra nutre cada deseo para que se materialice.

Espero que este pequeño ritual simbólico te resulte tan útil como a mí para conectar con esa parte de ti que a veces dejamos olvidada por el estrés y caos diario.

Y, por supuesto, te invito a compartir conmigo tu experiencia en los comentarios. ¡Me encantará saber qué te ha parecido!

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